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Seguros relacionados con las Comunidades

Seguros relacionados con las Comunidades

Existe entre los propietarios una cierta confusión sobre los distintos tipos de seguros relacionados con las comunidades que tienen contratados los edificios y qué garantías cubre cada uno de ellos. Básicamente podemos hablar de tres tipos de seguros:

1.- El seguro  multirriesgo, es el que contratan las Comunidades de Propietarios, a través de su Presidente y/o Administrador, y que se renueva anualmente, a menos que algún representante de la Comunidad comunique, con una antelación de dos meses al vencimiento de la póliza, el deseo de no renovar la misma. Este tipo de seguro cubre los daños por riesgos de incendio, o  accidentes ocurridos en la comunidad, o en piscinas, garajes, caída de objetos, azoteas, e incluso daños por agua originados por descuido  de haber dejado  abierto un grifo….etc. Este seguro NUNCA cubre los daños ocasionados por la  mala o deficiente construcción ni por la falta de mantenimiento de los elementos comunes.

2. El seguro decenal, es el que contratan y pagan las empresas promotoras por diez años. Esta clase de seguro SÓLO cubre, durante 10 años, desde finalizar la construcción, los daños que puedan ocurrir en el edificio, que tengan su origen en la estructura, cimentación, pilares, forjados, pero que amenacen seriamente a la estabilidad del edificio.

3.- Los seguros de responsabilidad civil de construcción, son los que contratan y pagan los arquitectos y los aparejadores que hicieron la obra, para asegurar su responsabilidad en caso de  daños constructivos. Estos seguros al amparar la construcción en sí,  suelen responder  frecuentemente.

Ejemplo: Si nos encontramos con daños de humedades en un edificio, el primer y segundo grupo de seguros no nos vale,  sea la fecha que sea, pues el seguro no los cubre. Sólo podríamos reclamar el seguro decenal,  para el caso que el agua, -que es distinto a la humedad- inunde por ejemplo,  el garaje, sea por  mal diseño, o mala solución del nivel freático que esté cercano, o existencia de una corriente subterránea, y que incida de tal forma en la cimentación o en la losa, o en la armadura de ésta, que haya que temer seriamente en la corrosión y por ende en  la estabilidad de la cimentación.